Volver a lo esencial es reconocer aquello que siempre ha estado en nosotros. El ser humano tiene una relación instintiva con la tierra, con los olores, con las texturas y con los objetos que se sienten reales. Yerbasanta parte de esta idea: crear experiencias que despierten esa memoria sensorial y ese sentido de pertenencia que el cuerpo reconoce de forma natural.